La inflación de alimentos en Argentina se aceleró un 2,5% en la primera semana de febrero, alcanzando el registro más elevado desde marzo de 2024, según datos de LCG. Este aumento fue impulsado principalmente por las bebidas y los panificados, que experimentaron incrementos del 7,3% y 6%, respectivamente. Si esta tendencia continúa, se anticipa una presión significativa sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero, que ya enfrenta el impacto de los aumentos en tarifas de servicios debido a la eliminación de subsidios.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) planea actualizar la canasta de productos que se utilizan para medir la inflación, adaptándola a un consumo más actual con un mayor enfoque en los servicios. Este cambio podría haber alterado las mediciones de inflación en períodos anteriores, ya que estimaciones de LCG sugieren que la inflación minorista podría haber sido un 14% superior entre diciembre de 2023 y 2025 con los nuevos ponderadores.
Además, un análisis de la consultora Qualy indica que, si se hubiera aplicado la canasta ENGHo 2017/18 en 2025, la inflación habría sido de 33,5%, superando el dato oficial. Esto resalta la importancia de la metodología utilizada para medir la inflación y su impacto en el gasto público, ya que cambios en el índice afectan las partidas que se ajustan según esta variable.