El reciente acuerdo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) representa un programa de estabilización de 20.000 millones de dólares, diseñado para consolidar la estabilidad económica lograda en etapas anteriores. Este plan incluye una regla de déficit cero y un régimen cambiario flexible que establece un rango entre 1.000 y 1.400 pesos por dólar, ajustándose mensualmente en un 1%.
La iniciativa busca no solo estabilizar la economía, sino también reducir la inflación al objetivo de un dígito para el año 2027 y fomentar un crecimiento económico del 5% y 4,5% en los próximos dos años. Con el respaldo del FMI, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha fortalecido sus reservas, lo que le proporciona mayor capacidad para mantener la estabilidad cambiaria.
Sin embargo, el programa enfrenta riesgos significativos, como el deterioro de las condiciones externas, que podría requerir un ajuste en la política fiscal y monetaria. Asimismo, si Argentina logra acceder nuevamente a los mercados financieros internacionales, se plantearía el desafío de manejar la entrada de capitales sin generar presiones inflacionarias adicionales.