La inflación acumulada en Argentina para 2025 se posiciona como la más baja desde 2017, a pesar de que aún falta el último dato del año. Este fenómeno se desarrolla en un contexto caracterizado por escasez de pesos en circulación, salarios estancados y un tipo de cambio que se mantuvo apreciado durante gran parte del período.
Para el año 2026, se anticipa que las modificaciones en la metodología de medición del INDEC y en el esquema cambiario del dólar podrían ejercer presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC). No obstante, los analistas coinciden en que el Gobierno hará uso de todas las herramientas disponibles para mitigar el riesgo de un aumento acelerado en los precios.