El IPC porteño registró un aumento del 3,1 por ciento en enero, lo que pone de manifiesto el alza inflacionaria que intentaron minimizar el gobierno y el ministro Toto Caputo al no publicar el nuevo índice del Indec. Este dato se presenta como un fuerte golpe para la narrativa oficial que sostenía que las diferencias en los índices eran mínimas.
El índice nacional fue reportado en 2,8 por ciento para diciembre, mientras que el porteño mostró un incremento significativo respecto al mes anterior, que fue de 2,7 por ciento. Esto contradice las afirmaciones de Caputo, quien había declarado que la inflación de enero se situaría en torno al 2,5 por ciento.
La decisión de ocultar el nuevo índice ha generado una pérdida de credibilidad para el gobierno y ha derivado en tensiones con el FMI, que solicitó explicaciones al Ministerio de Economía sobre la falta de difusión del nuevo dato. Estas tensiones se agravan ante la posibilidad de que la metodología de cálculo utilizada, basada en datos obsoletos de 2004, no refleje la realidad económica actual.