A partir del 2 de enero, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) implementará una nueva metodología para medir la inflación, ajustando su cálculo a una canasta de consumo más representativa. Este cambio se produce en medio de crecientes discrepancias entre las cifras oficiales y la percepción de la población sobre el impacto económico en su vida cotidiana.
La nueva metodología utilizará datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017/2018, en lugar de la anterior de 2004/2005. Aunque la diferencia de años es significativa, se espera que la actualización mejore la representatividad. Se incorporarán gastos actuales como los de servicios de streaming, reflejando así los cambios en los hábitos de consumo.
La muestra ahora incluirá 500.000 precios, un incremento del 56% respecto al listado anterior, y se ampliará a 24.000 informantes. Además, la recolección de datos será completamente digital, lo que promete un procesamiento más eficiente. Sin embargo, la implementación oficial se ha postergado hasta 2026, y no se han revelado detalles específicos sobre la nueva metodología, lo que genera incertidumbre y suspicacias.