La política cambiaria del gobierno de Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, ha mostrado una serie de cambios drásticos en los últimos dos años. Este enfoque ha estado marcado por inconsistencias y errores, lo que ha llevado a una notable inestabilidad en el manejo del tipo de cambio.
Iniciaron su gestión con una megadevaluación del 118%, seguida por un crawling peg del 2% mensual, que luego se redujo al 1% con la intención de llegar a 0%. Posteriormente, implementaron un esquema de banda cambiaria con fluctuaciones del 1% en ambos extremos. Actualmente, están indexando estos límites a la inflación de dos meses atrás.
La situación se complica aún más con un saldo negativo en reservas internacionales que alcanzó los -11.000 millones de dólares. Esta secuencia de modificaciones refleja el fracaso en la gestión de un área que, según se supone, deberían dominar, generando serias dudas sobre la efectividad de su estrategia económica.