Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a Argentina este jueves para llevar a cabo una revisión de las cuentas públicas del país. La auditoría se centra en dos metas esenciales: el superávit fiscal y la acumulación de reservas, con cifras proyectadas hasta finales de 2025. Si el país aprueba esta revisión, el FMI podría desembolsar US$1000 millones.
Durante el último año, el Gobierno reportó un superávit financiero de aproximadamente 0,2% del Producto Bruto Interno (PBI), y un superávit primario cercano al 1,4%, superando el compromiso pactado del 1,3%. Sin embargo, la acumulación de reservas hasta 2025 no cumplió con el objetivo establecido, registrando un incumplimiento de US$11.085 millones.
Desde el inicio de 2026, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha comenzado a aumentar sus reservas, adquiriendo US$1297 millones. Además, deberá solicitar un waiver al FMI debido al desvío en el cumplimiento de metas. La llegada de la misión coincide con la controversia sobre la medición oficial de inflación en el país, lo que añade un contexto complejo a las negociaciones.