La reciente implementación de la Ley de Inocencia Fiscal busca incentivar a los argentinos a depositar entre 250.000 y 280.000 millones de dólares que actualmente están fuera del sistema bancario. Esta cifra representa aproximadamente cinco veces las reservas del Banco Central. La normativa fue reglamentada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y promete no perseguir a quienes hagan depósitos, salvo a unos 11.000 grandes contribuyentes que generan el 80% de la recaudación.
El nuevo esquema incluye simplificaciones en el régimen de Ganancias, modificaciones en el régimen penal tributario y una reducción en el tiempo de prescripción de delitos de evasión de 5 a 3 años. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre si esta estrategia logrará superar la desconfianza acumulada por la población argentina a lo largo de los años.
La historia económica del país, marcada por eventos como el Rodrigazo y la hiperinflación, ha moldeado esta desconfianza. Según un estudio de Pew Research Center, solo el 28% de los argentinos confía en los demás, contrastando con el 83% en Suecia. Esta falta de confianza se relaciona con la inestabilidad económica que ha caracterizado a Argentina.