La inversión en un entorno de menor volatilidad cambiaria está tomando relevancia entre los ahorristas argentinos. Con el objetivo de proteger el poder adquisitivo en febrero de 2026, los especialistas sugieren que se debe considerar el perfil de riesgo de cada inversor. La situación actual, marcada por tasas elevadas de inflación, requiere un enfoque cuidadoso en la selección de activos.
Ariel Mamani, fundador de INVERARG, propone clasificar a los inversores en tres categorías: conservador, moderado y agresivo. Para los conservadores, la prioridad es la preservación del capital, optando por instrumentos como los plazos fijos y fondos comunes de inversión de corto plazo. Sin embargo, estos instrumentos ofrecen rendimientos que no superan las tasas de inflación recientes, lo que podría resultar en una pérdida de poder adquisitivo.
En este contexto, los bonos ajustados por inflación, como el TX28, han incrementado su atractivo, ofreciendo un interés real cercano al 7% anual. Las letras del Tesoro, con tasas entre el 35% y 36% anual, también se destacan como opciones más rentables que los plazos fijos tradicionales, según David Miazzo, economista de DATA Miazzo, quien resalta su flexibilidad y mejores retornos.