En noviembre, la compra de divisas para atesoramiento alcanzó su nivel más bajo desde la flexibilización del cepo, con un total de U$S 1.089 millones, según el informe del BCRA. Este monto contrasta drásticamente con los más de U$S 6.500 millones registrados en septiembre, cuando la incertidumbre política era alta debido a las elecciones.
La caída en la demanda de dólar ahorro se produjo a pesar de la moderación de la presión cambiaria tras el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas. Expertos como Sebastián Menescaldi de EcoGo sugieren que gran parte de la dolarización se había realizado antes de los comicios, y algunos incluso han comenzado a vender dólares.
El balance cambiario mostró nuevamente una cuenta corriente negativa, afectada por pagos de deuda y un rendimiento débil en las exportaciones. A pesar de esto, el BCRA aclara que no todos los dólares adquiridos para atesoramiento implican una salida del sistema, ya que parte de ellos se utilizan para cancelar consumos en moneda extranjera.
De cara al 2026, los economistas advierten que es esencial reducir la Formación de Activos Externos (FAE) a no más de un tercio de lo observado en 2025 para mantener la consistencia del programa económico.