El Gobierno argentino anunció que a partir del 1 de enero de 2026 se liberará un segmento de los controles cambiarios que afecta a las empresas. Esta medida permitirá a las multinacionales transferir divisas a sus casas matrices en el exterior, algo que no había sido flexibilizado hasta ahora.
La decisión forma parte de un esquema más amplio implementado a principios de 2023, que incluyó la eliminación del cepo para individuos y un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Las empresas podrán girar las ganancias obtenidas durante 2025 sin restricciones, mientras que para los saldos acumulados hasta 2024, el Banco Central ofreció un bono en dólares, aunque este tuvo escasa repercusión.
A pesar de la flexibilización, el BCRA mantendrá algunas restricciones, como la prohibición de compras de divisas para atesoramiento por parte de las empresas. La presión para dolarizar se ha suavizado en noviembre, aunque expertos consideran que el monto que las multinacionales girarán al exterior no será significativo en comparación con la demanda de los ahorristas.