El gobierno argentino ejecutó un canje de deuda que involucra $15 billones nominales, lo que le permite extender vencimientos hasta 2027 y despejar compromisos inmediatos. Esta maniobra se realizó en medio de un contexto financiero tenso, marcado por la volatilidad del mercado y la expectativa sobre el nuevo Índice de Precios al Consumidor.
En el intercambio, se emitieron nuevas letras para absorber instrumentos del BCRA, incluyendo un Boncap y letras ajustables. A cambio, el gobierno ofreció dos bonos capitalizables con vencimientos en abril y junio de 2027. Esta reestructuración busca mejorar la previsibilidad financiera en un momento de creciente incertidumbre económica.
El Ministerio de Economía se encuentra preparando una licitación de deuda diversificada, con opciones que incluyen títulos a tasa fija y bonos atados a la tasa TAMAR. La estrategia del gobierno busca atraer distintos perfiles de inversores mientras se navega por un ambiente de tensión política y expectativas inflacionarias.